Mercado México: Un Lugar para Sentir

Vivimos consumiendo y consumimos para darle sentido a nuestras vidas, nos consumimos para sentirnos bien.

En el mundo hay templos dedicados a la devoción y a la culpa, a esos voy poco, casi nunca. Hay otros que están dedicados al goce y al perdón propio, a la cura a base de vino tinto y gruyere, lugares en donde uno no se cansa de estar.

Ahí en donde uno se encuentra con otros, se encuentra consigo mismo. Se coquetea francamente y se gusta, se brinda porque se es feliz, porque se siente bien y porque nunca nada que nos haga sentir bien puede estar mal.

Que ya no es como antes, que la gentrificación, ¿Qué dónde está el barrio?... ¿Importa? En lugares como Mercado México uno se siente bien, sonríe, se rodea y es rodeado, alimenta y se alimenta, deja algo y se lleva más, siempre se lleva más.

¿A qué vine hoy? No importa, si logré detener el tiempo con un café, si nadie me culpo de nada, si pude contemplar las aves e invitarlas a cenar, si logré que la libertad fuera la vía, si pude ser y hacer.

Si la vida nos deja ser feliz con pan y vino, nada importa, hay que venir más.